
El suizo Roger Federer derrotó al escocés Andy Murray en la final del Abierto de Australia y se consagró como campeón del torneo por cuarta vez en su carrera.
Fue un gran día en cuanto a nivel para el máximo preclasificado, que se mostró preciso, regular, agresivo y firme para romper todos los intentos tácticos de un Murray superado con claridad a lo largo del partido. El resultado final fue 6-3, 6-4 y 7-6 (13-11), tras 2 horas y 42 minutos.
Con este título, el número uno del mundo que ya había obtenido este título en 2004, 2006 y 2007, se convirtió además en el mayor ganador del torneo en la Era Abierta, con cuatro coronas aquí. También es el quinto jugador en la historia en alcanzar esa marca. Antes lo lograron Roy Emerson (6), el propio Agassi, Jack Crawford y Ken Rosewall, con cuatro.
Además, se trata del 16º título de Grand Slam para el número uno del mundo, un récord absoluto de todos los tiempos. Y el primero desde que es padre de mellizas.
Sólido con su servicio y excelente con los golpes de fondo, Roger resquebrajó el plan de juego de Murray, que comenzó jugándole alto y al revés para ver si podía incomodarlo. Lejos de ello, el suizo victimizó a su contrincante: lo apabulló con tiros ganadores y jugó con oficio para lograr vencerlo por segunda vez en una final de Grand Slam (ya lo había hecho en el US Open 2008).
Nada pudo hacer Murray, que no jugó un mal partido pero estuvo demasiado pasivo, especulando con errores que nunca llegaron, y que sigue sin ganar su primera corona en un torneo grande.
Desde el arranque del partido Federer demostró que tenía una misión, que estaba determinado, que tenía una sóla cosa en la cabeza, que la cuestión iba en serio: consiguió un quiebre en el primer juego de saque del escocés.
Y aunque cedió inmediatamente el propio y luego defendió gracias a su muy buen saque tres break points que lo podrían haber dejado 3-2 abajo en el primer set, el suizo mantuvo un nivel excelente, cada vez mejor, para ir sofocando de a poco las aspiraciones del británico en el parcial.
El octavo game fue el que marcó la diferencia definitiva en esa manga: Roger jugó casi perfecto, consiguió romper el servicio de Murray, se puso 5-3 y sentenció su ventaja.
